Somos Raimon, Maren y nuestra hija Violeta

Somos por tanto un pequeño proyecto familiar que lleva 18 años cultivando hortalizas agroecológicas y ahora cuatro temporadas flor de corte. Trabajamos nuestra tierra con respeto y de forma artesanal.

Raimon es ambientólogo de profesión y quiso pasar de la teoría a la acción. Actualmente compagina su profesión como campesino agroecológico con la de asesor de huertos urbanos, a parte de ser un activista medioambiental empedernido con la ilusión de proteger lo que queda de nuestra preciosa Costa Brava .

Yo he pasado de la bioconstrucción a ser floricultora y florista para poder ser una madre presente -y no voy a mentir- porque es mi verdadera vocación.

Intentamos cerrar el ciclo, desde la siembra de nuestras semillas, su cultivo, su cosecha y por último su elección para nuestros arreglos florales. Me apasiona buscar y encontrar nuevas variedades que pueda cultivar en nuestra tierra y los dos buscamos siempre crear red con otras personas a las que les mueve lo mismo que a nosotros.
Nuestro objetivo principal es el cultivo de flores para uso propio, pero también ofrecemos nuestros excedentes a floristas afines y locales que apuestan por un cambio real en el sector de la floricultura.

Cuando no disponemos de flor propia, siempre procuramos comprar flor de otros compañeros o como máximo flor europea.
Abogamos por una reducción drástica de residuos que conlleva la compra de flor industrial y los trayectos de ultramar que han de realizar para poder decorar durante unas horas las celebraciones.

Apoyamos una cultura floral local, digna y sostenible.